Si caminas por un cafetal de la Selva Central, es muy probable que pases junto a una Caturra o a una de sus hijas. Esta variedad de arábica cambió la forma de cultivar café en América: con ella llegaron las siembras más densas, la cosecha más fácil y buena parte de las variedades modernas.
Una mutación del Bourbon en Minas Gerais
La Caturra apareció en una finca de Minas Gerais, en Brasil, entre 1915 y 1918. No la creó nadie: fue una mutación espontánea del Bourbon rojo, un cambio en un solo gen que hizo que las plantas crecieran bajas y compactas. Su nombre viene de una palabra guaraní que significa pequeño.
El Instituto Agronómico de Campinas, en Brasil, empezó a seleccionarla en 1937. En Brasil nunca fue muy popular, pero en Colombia, Costa Rica y Centroamérica se volvió la base de los cafetales en los años cincuenta y sesenta. A Colombia llegó en 1952.
La Caturra en el tiempo
Aparece en Minas Gerais como mutación enana del Bourbon rojo.
El Instituto Agronómico de Campinas empieza a seleccionarla.
El mismo instituto cruza Mundo Novo con Caturra: nace el Catuai.
Llega a Colombia.
Se vuelve base de los cafetales de Colombia, Costa Rica y Centroamérica.
Colombia renueva sus cafetales con Castillo, una variedad resistente a la roya con Caturra entre sus padres.
El doble de plantas por hectárea
Su porte bajo fue la revolución. Con la Caturra se podían sembrar el doble de plantas por hectárea que con el Bourbon tradicional, y la cosecha se hacía sin escaleras ni ramas dobladas. Rinde más que la Típica y el Bourbon, sobre todo a pleno sol y con buena fertilización.
Esa productividad tiene un costo. La Caturra exige más abono y es muy susceptible a la roya, el hongo que en 2013 golpeó con fuerza los cafetales del Perú. Por eso muchas fincas la reemplazaron, o la renuevan por partes, con variedades resistentes.
Caturra: ficha de la variedad
Madre del Catuai y del Catimor
La influencia de la Caturra va más allá de sus propias plantas. El Catuai, muy sembrado en Chanchamayo y Perené, nació de cruzar Mundo Novo con Caturra. El Catimor, la variedad resistente a la roya más extendida en el Perú, viene de cruzar Caturra con el Híbrido de Timor. Y en Colombia, la Castillo también tiene a la Caturra entre sus padres.
En la taza, una Caturra bien cultivada en altura da una acidez brillante y un dulzor limpio, más ligera de cuerpo que el Bourbon. Por debajo de los 1.200 metros suele perder esa chispa.
Si tienes Caturra en tu finca
Vigila la roya desde el inicio de las lluvias y fertiliza según un análisis de suelo, porque es una variedad exigente. Si la renuevas, hazlo por lotes para no perder toda la producción de golpe, y separa la cosecha de Caturra de otras variedades si quieres venderla como lote de especialidad.
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