Quien compra café de la Selva Central compra también una historia de poco más de un siglo. Los valles de Chanchamayo, el Perené y Pichanaqui, en la región Junín, son hoy uno de los grandes orígenes del café peruano. La Merced, capital de la provincia de Chanchamayo, se presenta como la capital cafetalera del país.
Ese lugar no estaba escrito. Es el resultado de un ferrocarril, de una concesión gigantesca a una empresa británica y de varias generaciones de familias que bajaron de la sierra a trabajar la tierra.
1887: las primeras exportaciones y el ferrocarril central
El café llegó al Perú en el siglo XVIII, pero durante mucho tiempo se cultivó para el consumo local. Las primeras exportaciones, hacia Alemania e Inglaterra, empezaron en 1887. La Selva Central quedaba lejos de Lima y de los puertos, detrás de la cordillera.
Lo que cambió el panorama fue el Ferrocarril Central, que sube de la costa a La Oroya. Lo completó la Peruvian Corporation, una empresa de capital británico que se hizo cargo de los ferrocarriles peruanos tras la Guerra del Pacífico. La línea y sus caminos de enlace conectaron con el mercado los valles de Chanchamayo, el Perené y Paucartambo.
La concesión del Perené: 500.000 hectáreas en 1891
La presencia de la Peruvian Corporation venía del Contrato Grace, aprobado en 1889 para reestructurar la deuda externa del Perú tras la guerra. En 1891, el Estado le otorgó una concesión de 500.000 hectáreas en el valle del Perené, con la condición de colonizarla en nueve años. La empresa introdujo allí el café a gran escala.
La colonización fue mucho más lenta de lo prometido. Hacia 1940, de todo lo concedido, la empresa tenía unas 1.000 hectáreas de café y 250 de frutales. Y ese territorio no estaba vacío: era tierra del pueblo asháninka, que lo habitaba desde mucho antes y que perdió buena parte de él con la concesión.
Las migraciones andinas de los años 50 y 60
Entre 1950 y 1960, grupos organizados de agricultores de la sierra central ocuparon tierras de la concesión. Entraron por sectores como Bajo Yurinaki y fundaron asentamientos como Villa Amoretti, Villa Anashironi y Puerto Victoria. Con ellos, el café dejó de ser una plantación de empresa y pasó a manos de familias campesinas.
De esa ola migratoria vienen muchas de las familias cafetaleras actuales de la zona, llegadas de Huancayo, Jauja, Tarma y otros pueblos andinos. El distrito de Perené se creó en 1986, y Pichanaqui creció como centro de acopio y comercio del café de los valles vecinos.
El café en la Selva Central
Primeras exportaciones de café peruano, hacia Alemania e Inglaterra.
El Congreso aprueba el Contrato Grace; al año siguiente nace la Peruvian Corporation, que asume los ferrocarriles.
Concesión de 500.000 hectáreas del valle del Perené a la Peruvian Corporation.
La empresa tiene unas 1.000 hectáreas de café en la concesión.
Agricultores de la sierra central ocupan tierras de la concesión durante dos décadas.
Ley 24445: se crea el distrito de Perené, con capital en Villa Perené.
La roya golpea los cafetales de la selva central y obliga a renovar variedades.
La roya de 2013 y la renovación de los cafetales
La gran crisis reciente llegó con la roya amarilla, un hongo que hace caer las hojas del cafeto. Entre 2013 y 2014 afectó unas 130.000 hectáreas de cafetales, con fuertes caídas de producción. Muchas familias renovaron sus cafetales con variedades más resistentes y mejoraron el manejo de la sombra y la nutrición.
Hoy Junín está entre las regiones que más café producen, junto a Cajamarca, San Martín, Amazonas y Cusco. Según el Midagri, esas cinco regiones sumaban el 84 % de la producción nacional en 2022. La mayor parte del café peruano crece entre 1.000 y 1.800 metros de altitud.
Qué aporta la altura de Pichanaqui y Perené a la taza
En las partes altas de estos valles, por encima de 1.700 metros, las noches son frescas y el fruto madura despacio. Esa maduración lenta permite que el grano acumule más azúcares y ácidos, y por eso los cafés de altura suelen tener más acidez y aromas más complejos. La cosecha va de abril a septiembre, con el pico a mitad de año.
Es el caso del lote que Flor de Altura ofrece hoy para exportación: café Catuai de la finca de Rosa Mateo, en Chanchamayo, a 1.750 metros. Tiene 84 puntos en la escala de la Asociación de Cafés de Especialidad (SCA), con notas de flor de café, chocolate, frutos secos, canela y cítricos.
Para el comprador
Cuando una bolsa dice Chanchamayo o Selva Central, pregunta por el distrito, la altitud y la finca. Dentro del mismo valle hay cafés de 900 y de 1.900 metros, y la diferencia en la taza es enorme. La trazabilidad hasta la parcela es lo que convierte un origen genérico en un café con nombre propio.
Fuentes consultadas
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Del cafetal a tu taza
Cafés de especialidad de la Selva Central del Perú, con trazabilidad hasta la finca.
- Catuai Lavado de Perené — 250gFlor de café, chocolate y canela con final frutal
- Catuai Lavado de Perené Molido — 250g · Bolsa naranjaMolienda media: flor de café, chocolate y canela con final frutal
- Finca San IgnacioPichanaqui, Junín
- Finca Bella VistaPerené, Chanchamayo
- Finca de Rosa MateoPerené, Chanchamayo
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